Hoy en día, el Séptimo de Caballería es todavía un regimiento del

ejército de los  EE.UU.   Pero su leyenda arranca en 1866, cuando

el ex-general, George Armstrong Custer, designado comandante en

jefe del fuerte Abraham Lincoln en Dakota del norte, muere junto a

272 hombres en la batalla de Little Bighorn, (pequeño gran cuerno)

contra los Siux.

 

La vinculación de éste famoso general al regimiento y su ya

famosísima marcha militar, (garryowen), merecen un espacio

en éstas páginas.

 

 

 
 

 

 

George A. Custer, se graduó en la academia militar de West Point como el último

de su promoción, pero contra todo pronóstico, al estallar la guerra civil destacó en sus

 campañas y a los 23 años fue ascendido a general de brigada al frente de la Brigada

 Michigan.  

 

Custer fue el militar designado para recoger el sable de rendición del

general mayor de la confederación:  Robert E. Lee

 

Michigan´s  Brigade, en un periódico de New York

 
 

 
 

Se distinguió en batallas de la Guerra Civil como un

competente general, así lo reconocieron sus enemigos más notables y

 sus compañeros de armas más destacados.

 

 

 

 

No obstante, al parecer fue un egocéntrico y nada misericordioso con los indios,

que le temían por su crueldad.    Naturalmente es obvio,  que la conducta de un

militar en guerra nunca destaca por su misericordia.     De todas maneras, si bien

es cierto que los indios fueron obligados a ser hostiles por los buscadores de oro

en las Colinas Negras, no es menos cierto, que muchos hombres blancos incluido

el entonces coronel Custer, pagaron con su vida por ello.

 

 

Nadie debería olvidar, pues de justicia es decirlo, que aunque los militares

mancharon sus manos con la sangre de los indios, fueron los políticos, como siempre ocurre,

quienes les obligaron a ello. 

 

       

Lluvia-en-la-cara

Dog-low

Toro-sentado

Dos-lunas

       

Los jefes guerreros que finalmente le derrotaron.   A casi todos les conocemos por referencias en uno u otro

sentido, pero al primero por la izquierda, se cuenta, que debe su curioso nombre de Lluvia en la cara,

por las gotas de sangre que tenía en el rostro tras un combate en su adolescencia con otro indio.

 

 

El Séptimo hacia la muerte

 

 

La  carga de los guerreros

 

 

El Fin

Siux pies negros, Arapahos, Sansarcs y Cheyenes, rodearon a cinco

escuadrones del 7th y tras un breve asalto los masacraron, solamente

hubo un superviviente, fue un caballo que por alguna razón del destino

se llamaba CHEYENE, el noble animal regresó al fuerte y a partir de

entonces siempre presidió las paradas militares ensillado pero sin jinete.

  

Cheyene