Esa soy yo

 

 

 

 

 
 

 

Fui secretaria en la ciudad hasta que me toco la lotería y, entonces, ni me lo pensé,

mandé a mi novio a freír espárragos y me compré una granja, ahora soy completamente

feliz, estaba hasta los rulos de mis jefes, de mis vecinos y del vago de Tony.

¡Aleluya, aleluya, aleeeluyaaaa!

 

 

     
     
     

 

 

 

Que tranquilidad, que paz, me duermo planchando.  Ni un ruido, ni una voz, ni las orejas de Tony,

que por cierto, parecían soplillos y, ni Hilda haga esto, ni Hilda necesito aquello.  Que cantidad de

ceporros trajeados tiene este mundo, Dios santo.

 

 

 

     

 

 

 

Muchos días escucho música, me encanta la estufa y el pastel con café.  Otros días,

me voy al río a pescar, tengo varios perros como habrán visto, y también gatos y,

gallinas y, patos y, casi de todo, lo que no tengo es tele y no pienso tener, hasta que

me desintoxique de tanto bodrio.

 

 

 

     

 

 

 

He intentado varias veces pintar, que es una de mis aficiones no muy cultivadas, pero no

hay manera, si no es por una cosa es por otra, pero me fastidian la inspiración.

 

 

 

     

 

 

 

Estoy aprendiendo a nadar un poquito mejor, que siempre ha sido uno de mis deseos

 incumplidos, aunque siempre he flotado bastante bien, será por el agua que desplazo. 

Lo malo son los clavados, que no me salen nada profesionales.

 

 

 

     

 

 

 

El mar está muy cerca, y me gusta cuando hace sol acercarme a la playa para tomar el sol

 y a veces bucear.   Me estoy haciendo muy amiga de los peces, son muy simpáticos,

aunque nada charlatanes, claro que yo tampoco me pongo a darles conversación.

 

 

 

     

 

 

 

Pero por descontado que soy una granjera excepcional, domino a la vaca como

quiero, a veces se le corta la leche, pero tiene conmigo una paciencia enorme,

le puse el nombre de Caraguapa  ¡es preciosa!

 

 

 

     

 

 

 

Al principio me costaba acostumbrarme a pescar, me daban lástima los peces, pero matar

 una gallina es mucho peor,  y la dieta de verduras y frutas me estaba aborregando, así

que con el tiempo, me he convertido en una pescadora de campeonato.

 

 

 

     

 

 

 

También me gusta mucho pintar a brocha gorda, pero tengo una escalera un poco larga

y algunos inquilinos que no pagan, aunque claro, ¿qué puedo hacer con ellos?

 

 

 

     

 

 

 

El deporte me encanta, no comprendo como he llegado a ser un bombón tan rellenito,

 pues siempre que puedo hago ejercicio, y sobre todo lanzar cosas que es lo mío.  

De chica fíjense, me llamaban la Búfalo Bill, claro que nunca supe si por la puntería,

o por otra cosa que ustedes ya me entienden.

 

 

 

     

 

 

 

El salto de pértiga no me sale muy bien, tengo que encontrar algún material

algo más consistente, pero el tirachinas lo manejo como una experta.

 

 

 

     

 

 

 

La bomba del jardín me da algunos problemillas, bueno, que me tiene frita y despachurrá,

pero mira, paciencia, que todo no puede ser perfecto.

 

 

 

     

 

 

 

Los pájaros ojo, esos jetas me sacan de mis casillas, son más pesados que Caraguapa,

¡ y el gato atigrado !, ese gato no tiene nada de gato, es un perfecto cabrito.

 

 

 

     

 

 

 

Pero es cierto que los animales me chiflan, y yo les chiflo a ellos, de esto

último estoy bien segura.

 

 

 

     

 

 

 

Pero el huerto me mata, es un dolor, cada vez que tengo que recolectar o plantar,

me pongo a morir, el año que viene planto césped y me voy al pueblo a comprar.

 

 

 

     

 

 

 

Claro que todas las labores intento tomármelas con buen humor, pero no siempre funciona.

 

 

 

     

 

 

 

En una granja sin tele y sin compañía, lo más interesante es leer,

me encanta leer, me lo paso pipa.

 

 

 

     

 

 

 

Tengo dos bicicletas, la de diario y la de los domingos, me van muy bien, puedes estropearlas

sin que te cueste mucho la reparación y, como en el pueblo hay un mecánico que está como

un tren con doscientos vagones, pues ya me contarán. 

 

 

 

     

 

 

 

¡ Esto es gloria bendita !

¡ Y tengo una piel !

 

 

 

     

 

 

 

Vivir en el campo es precioso, aunque a veces tengas algunos chascos,

nada importantes claro, solamente algo molestos, según la zona que te pillen.

 

 

 

     

 

 

 

Me encanta pasear y sobre todo dormir, soy durmiente-adicta, pero el despertador

amigos no tiene compasión, debo ordeñar a Caraguapa, que si no,

 me muge cualquier cosa la muy ...

 

 

 

     

 

 

 

Soy un poco infantil, me lo reconozco, pero cuando se es feliz y vives la

vida que siempre has deseado, ¿quién no lo es?

 

 

 

     

 

 

 

Pero soy romántica, ingeniosa, y muy, pero muy,  re-que-te-muy:  sexi.

 

 

 

     

 

 

 

Tengo dos defectos confesables:  un poco miedosilla, y algún complejillo.

 

 

 

     

 

 

 

Pero si algún hombre me está mirando, que diga si no soy sexi.

Y es que el rojo me sienta de miedo, ¿a que sí?

 

 

 

     

 

 

 

Soy muy simpática y tierna y además, estoy en el candelabro que dijo una.

¿Se anima algún macizo?

 

Ahhh, se me olvidaba:  ¡ que nadie venga por la pasta, que le facturo !

 

 

A

 

 

DUANE  BRYERS

Autor de Hilda

 

Textos de Marquimar