|
|
Pero quienes somos?
Lo más que sabemos, según la ciencia, es que procedemos
de una molécula, o una partícula, o un
aminoácido, que fue
evolucionando con el paso de los siglos; nada más. La religión
católica dice otra cosa, pero igualmente difícil de
creer y es, que nos creó un ser superior,
concretamente
un Dios, a su imagen y semejanza.
|
|
Está
meridianamente claro, que la mayoría de
la humanidad se inclina a creer
en la primera teoría.
Y de acuerdo con eso es obvio pues, que el universo ha seguido esa misma
fórmula, y por tanto, está en
continua
evolución como hacemos los humanos. La
teoría de Edwin Hubble, explica la existencia del Universo
por una explosión
imposible de imaginar que ocurrió en el principio, a la
que denominó Big Ban, eso esclarece la
razón por la cual, las galaxias
se alejan de nosotros a diferentes velocidades, según sea
su proximidad.
|
|
Pero naturalmente, para que
exista una explosión, debe existir antes una masa, y esa
masa, no puede sustentarse ni tampoco
existir, en el completo vacío
de una nada anterior, lo que nos lleva de nuevo, a ignorarlo
todo.
¿Es el Universo infinito?
Nunca la raza humana lo sabrá, pues el conocido hasta el momento es
tan enorme, que es impensable
que nunca jamás nadie pueda
cruzarlo y por otro lado, en caso de poder lograrlo y
llegar a su final: ¿qué lo delimita, una pared?
Más si por el contrario fuese infinito,
tal cosa no soluciona nada, pues tampoco nunca nadie podrá averiguarlo
y no sólo eso,
ya que la pura aceptación de semejante
y alucinante teoría, sumerge al más lúcido de los
intelectos en un caos.
|
|
¿Estamos solos? La
razón de la probabilidad nos anima a pensar que no, pero
eso no significa que algún día podamos conocer
a nuestros vecinos si los
hubiere, ni tan siquiera a los más próximos, pues las
astronómicas distancias lo impedirán, y eso por
lo menos así será, mientras seamos seres
de carne y hueso, pues la materia tiene limitaciones
físicas de desplazamiento y lo
que no contenga materia, como ya sabemos, no es
humano.
¿Qué hacemos aquí?
La ciencia tiene una explicación "muy simple", se trata de
que existe un Universo, que se formó de alguna
manera y en él, los billones de
estrellas que tutelan en orbitas a trillones de
planetas, hicieron posible en sistemas solares muy
determinados, una situación
puntual de
condiciones excepcionalmente extraordinarias, que en algunos
privilegiados planetas
como el nuestro, han dado origen a la vida.
La religión católica por el
contrario, nos da una respuesta no menos inverosímil y nos alienta a creer, que un Dios sin
principio ni fin y todopoderoso, creó todo lo que
existe, con el único propósito al parecer, de seleccionar a
los humanos entre
buenos y malos y castigarles o premiarles según sea su
conducta.
|
|
Bien, visto lo anterior, tan
descabellado es creer en la ciencia como en la religión.
La primera como no podía ser de otra
manera, basa sus afirmaciones
en pruebas objetivas obtenidas a través del estudio y
constatación de los hechos, y que nos
encamina gracias a la
progresión científica, hacia una civilización de super-seres,
que salvarán toda clase de dificultades y
limitaciones humanas.
La religión en cambio, nos habla de las limitaciones
existentes y trascendentes, y la imposibilidad
que tiene el hombre de
traspasarlas, algo que se podría resumir, con ésta
contundente
afirmación Bíblica:
< No está en la voluntad
del hombre, ni tan siquiera el dirigir sus pasos. >
No obstante, si bien es verdad
que cada día se progresa científicamente en todos los
órdenes de la vida, no es menos
cierto, que a la misma
velocidad en que la sapiencia humana soluciona un
problema, aparece al instante otro de mayor
envergadura. Por lo
tanto, no parece a mi modesto entender, que la ciencia
consiga ser para los mortales, la filosofía
existencial atea, capaz de
proporcionarles paz y
sosegarlos.
La alternativa de fe en cambio,
no patrocina ninguna confrontación con su habitual
antagonista la ciencia, todo lo
contrario, pues su principal y
divino fundamento místico, es la prueba existencial del
hombre en si misma. Quiere
esto decir, que no es tan
importante el nivel de desarrollo que el hombre consiga
obtener durante su vida, pues lo
único importante de su
existencia, es tras su muerte lo que habrá conseguido.
Así pues, seamos todos hijos de la
evolución, o bien de la
creación, vivamos cientos de años, o miles, lleguemos a
poner el pie en un remoto planeta,
o en otra galaxia del infinito
cosmos, para el caso es lo mismo, naturalmente visto,
desde un horizonte eterno.
|
|
¿Qué edad tiene el Universo? Hubble dice en su teoría del Big Ban, que la edad
aproximada del Universo
estaría entre diez
mil o veinte mil millones de
años. La comunidad científica, no toda
naturalmente, cifra su edad entre ocho mil y doce
mil millones de años, pero la
misma a continuación establece, que las estrellas mas
viejas conocidas, superarían en edad
al Universo en dos mil años o más,
y eso, como es lógico, aboca a cualquiera que lo intente a no entender
nada. Y es que
nada, absolutamente nada, es lo que sabe el hombre
de cómo se formó el Universo, y es incuestionablemente
seguro,
que nunca jamás llegará a saberlo.
¿Qué tamaño tiene el Universo?
La respuesta correcta sería: < vete a saber >,
pero citando a fuentes autorizadas,
daremos algunas cifras y
referencias del Universo conocido. Nuestra
galaxia, (La vía láctea) tiene un diámetro
de noventa mil años luz, y en
su interior, existen suspendidas cien mil millones de
estrellas, naturalmente, yo no las
he contado, una vida humana no
da para tanto. Nuestra vecina galaxia
Andrómeda, se sitúa aproximadamente
a dos millones cuatrocientos
mil años luz y la galaxia más alejada conocida,
denominada: 4c4 1.17, se encuentra
a doce mil millones de años
luz. Puede que alguien desconozca todavía que es
un año luz, así que nada cuesta
el explicarlo.
Un año de nuestro planeta tiene
31. 536. 000
segundos
Este patrón anual debe
multiplicarse por
300.000 Km, que es la velocidad
aproximada que recorre la luz por segundo, y eso nos da:
Que la distancia de un año luz
es de: 9. 460. 800. 000. 000
Es decir: Nueve
billones,
cuatrocientos sesenta mil ochocientos
millones
de kilómetros
El diámetro de nuestra galaxia
por tanto, mide algo así como: 851. 472. 000. 000.
000. 000
Ochocientos
cincuenta y un mil cuatrocientos setenta y dos
BILLONES de Kilómetros
No es necesario decir, que son
cifras que marean y estamos hablando exclusivamente de
proximidades, es por lo tanto
muy comprensible, que algo tan
enorme y enigmático fascine
a la ciencia, en la misma
proporción, que a los humanos
creyentes les refuerza la fe, pues
el infinito es por si mismo eterno y de la eternidad,
solo nos habla la religión.
|
|
¿Son admisibles otros sistemas
planetarios con vida? Puede ser, negar
tal posibilidad sería completamente absurdo,
pero eso no le soluciona nada
al ser humano, a menos que esa vida fuese inteligente y
similar humana, de otra forma,
en vez de conseguir todas las
soluciones científicas, para todos los problemas
terrenales, como piensan algunos, lo más
probable, es que sea cual fuere
el nivel de desarrollo que esos extraterrestres
tuviesen, heredaríamos no solamente
sus ventajas, si no también sus
inconvenientes, y como ya sabemos, a mayor desarrollo,
mayores problemas. Es decir,
puede que quedasen erradicadas
todas las enfermedades, pero de un asesino galáctico, con
láser y desparramadora
neutrónica de doble
despanzurramiento, no te salva ni el buen Dios.
Disculpen el relajo anterior,
pero ni por asomo puedo llegar a imaginarme, que pudiera
existir una civilización
aséptica y amoral y
extra-desarrollada, que fuese respetuosa con el débil,
pues en cualquier dirección que se analice el
comportamiento de cualquier
tipo de vida, ya sea ésta inteligente o no, la
depredación es una constante inmutable. Pero
por
el contrario, si puedo
imaginar, que un ser superior a nuestra imagen y
semejanza y todopoderoso, pueda ser magnánimo y
creador, puesto que esa virtud
y aptitud, es exclusivamente humana.
|
|
¿Viajes espacio tiempo?
La ciencia asegura sin vacilaciones, que eso es posible en un futuro no
muy lejano, algo
por otra parte que la religión siempre ha
mantenido, aunque con matices espirituales. Viajar por el universo no
parece que sea muy práctico, claro está,
que no me refiero a las ambiciones terrenales, que en
eso seguramente sí,
pues por ahí fuera debe de haber de todo
y a lo mejor, sin duda, hasta petróleo.
Me refería, a esclarecer de una
vez por todas, aquellas
incógnitas que ancestralmente perturban cosquilleando la tranquilidad
existencial del
hombre, ese extraño y
conocido presentimiento, inexplicable
y turbador, que por determinadas acciones
sume al hombre en una desazón
de auto-reproche imposible de explicar, cosa que la
religión atribuye
a el Alma, y que la ciencia se niega a considerar.
De cualquier manera, viajar al
futuro solo presenta según fuentes de crédito unas
pequeñas dificultades, que
en el caso de llegar a ser
superadas, nos llevaría en una nave interestelar fuera
de nuestro sistema solar y en
ese viaje, el astronauta
experimentaría una reducción de tiempo terrenal, de tal
forma que por ejemplo,
mientras él envejecía un año
pilotando,
en la Tierra habrían transcurrido cincuenta, (repito, es
un ejemplo).
Pero para ello, el hombre
debería poder viajar a casi la velocidad de la luz, y
eso está algo
verde, pues por poner otro
ejemplo, un satélite orbital viaja a unos cinco
kilómetros
por segundo, sin naturalmente
impulsores, pero aún con ellos, la cosa sigue
estando muy pero que muy verde.
No creo que sea necesario
decir, que en el vasto Internet puede cualquiera
documentarse sobre lo anteriormente
dicho con profusión de
detalles, las páginas sobre el tema y las autorizadas
opiniones de científicos de fama
mundial son incontables, por lo
que, un neófito como yo, no debe añadir
nada más.
Pero sí me lo permiten, les
daré mi opinión más sincera.
Pienso que la carrera espacial, siendo como es un
enorme avance para la ciencia,
que nos abre puertas de progreso como nunca nadie antes
pudo imaginar, es
también, el oculto imperativo
deseo del hombre, en evitar a la muerte o retrasarla lo
más posible. Un viaje
por el cosmos como ya hemos
dicho, tendría ese segundo efecto de retardo, que
permitiría al ser humano
llegar a su muerte siendo
extremadamente longevo, lo cual a mi entender, también
prolongaría por
añadidura sus habituales
padecimientos. Lo cierto, es que el tiempo
cronológico será siempre
corto para el hombre por su
especial configuración existencial, tanto si vive cien
años, como
si vive cien mil, pues está
sobradamente probado, que de vivir casi nadie se aburre.
Lo paradójico de todos aquellos
que no creen en una vida tras la muerte, es justamente
la prueba más fehaciente
de que debe haberla, pues de
otra manera, no desearían por encima de todo el vivir
eternamente. Dígase de otra
forma: los hombres
venderían su alma por ser inmortales, sin embargo, Dios
les regala esa inmortalidad a
cambio de un pequeño esfuerzo,
y aún así, la mayoría de ellos rechazan esa oferta.
Es lógico por tanto
pensar, que no todos se merecen
esa vida eterna.
Y no obstante, la muerte no es
algo tan trágico, si naturalmente se perdiera el miedo a
lo desconocido,
siendo esa la única causa,
junto al posible postrero dolor, los motivos que
desencadenan su universal
rechazo, pues nadie debería
olvidar, que con otra vida o sin ella en el más allá,
los muertos
han alcanzado la inmortalidad y
por esa simple razón, ya son eternos.
Habrán observado a estas
alturas si han llegado a estas líneas finales, que entre
la ciencia y la religión,
yo personalmente me inclino por
la teoría religiosa; por descontado, que no me
empacha la ciencia, y
es menester para la humanidad,
que el mundo científico siga buscando respuestas a todas
las preguntas
que tanto ambicionamos.
Pero creo, que tras cada respuesta que la ciencia
consiga contestar, aparecerá
una nueva pregunta mucho más
compleja, pues la evolución constante tiene, redundando,
esa constante.
Así pues y después de todo
esto, nada ha cambiado para nadie, las dudas arremeten
despiadadas en
contra de una u otra teoría,
oleadas de preguntas imposibles de contestar nos empujan al
descreimiento,
y como el intelecto se hace
firme solamente en lo ve o toca, el hombre se aparta de
Dios por su lejanía y
se adormece mirando al
Universo, mucho más próximo y visible según cree, a la espera de
que alguien le
traiga una respuesta
científica, que tampoco, por descontado, le dejará
tranquilo.
La ciencia para el César y el
resto para Dios, eso pienso yo.
|
Escrito por mi y publicado en la red en
Enero 2206 |
Marquimar
|
 |
Escrito por mi y publicado
en la red en Enero del 2006 |
|